Durante las primeras etapas de su carrera de Grandes Ligas en Nueva York, José Contreras en verdad se sintió como que no era uno de los jugadores favoritos entre los fans.
Esta distancia entre el sistema de apoyo de los Yankees no trató los problemas del cubano en el terreno, especialmente sus problemas con los Medias Rojas, los cuales deberían ser más que suficiente para causar conmoción en el Bronx. En vez, el derecho se sintió apartado porque no podía comunicarse con los hombres y mujeres que pagaban para verlo trabajar en la lomita.
Contreras se imaginaba a los seguidores del equipo enfadados con él porque no entendía lo que ellos le pedían.
“Aveces, cuando llegué y pensaba que no necesitaba hablar inglés, los fans me pedían un autógrafo y no les entendía”, explicó Contreras. “No les prestaba atención porque no sabía lo que querían.
“Me imaginé que los fans decían que no era una buena persona porque no les prestaba atención. En realidad no entendía lo que pasaba”.
Para Contreras ha sido una odisea larga y extraña desde esos primeros días en Nueva York en el 2003, una odisea que le dio un anillo de la Serie Mundial, 17 decisiones en fila con una victoria, un récord en los White Sox, y la única temporada en la cual este fantástico talento ha batallado fue en el 2007. La odisea también ha producido un serpentinero cubano que ahora puede tener una conversación en inglés, para acompañar su fluidez en español.














