Cuando los Medias Rojas pactaron con el cubano Jose Iglesias en el 2009, había un consenso unánime de sus habilidades con el guante, solo quedaban despejar las dudas sobre su ofensiva.
El joven torpedero deslumbró a muchos durante su primera temporada en el 2010 en las menores (A- y AA), bateando para .295 durante 70 partidos, pero en el 2011, jugando con el equipo Pawtucket de Triple-A su promedio descendió a .235.
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