Historia: Serie Divisional de la Liga Americana 2005

12 05 2008

Ozzie Guillén no lo pensó dos veces. Sus Medias Blancas, un equipo con poco roce y experiencia en la postemporada, necesitaban de alguien con “sangre fría” y Orlando “El Duque” Hernández tenía esa característica a la hora de partidos de alto voltaje en el mes de octubre.

Al preparar su nómina para los playoffs, Guillén se la jugó cuando lo incluyó en el equipo sobre la hora.

Hernández había lanzado tres entradas y dos tercios ante los Mellizos de Minnesota, el 17 de septiembre, en su última apertura en la campaña regular. Sufrió su sexta derrota en siete decisiones.

Cualquiera se hubiera inclinado en descartarlo, pero Guillén recordó la brillante trayectoria de Hernández en la postemporada de ese año: récord de 9-3 y 2.57 de efectividad en 105 episodios de trabajo. Guillén apuntó el nombre del cubano por encima de Brandon McCarthy, un novato que acumuló foja de 3-1 y 1.32 de efectividad en cinco aperturas tras ser ascendido al equipo a comienzos de agosto del 2005.

Refiriéndose a Hernández, Guillén declaró que sabía de antemano que el veterano cubano le iba a responder en los momentos difíciles. Durante el receso, los Yanquis declinaron renovarle el contrato a Hernández, temerosos por nuevas dolencias en su hombro derecho, y que efectivamente afloraron durante la temporada regular.

Si bien redondeó una campaña un poco más que decorosa (9-9, 5.12 de efectividad) y terminó perdiendo su plaza en la rotación de abridores, Hernández tenía como tarjeta de presentación su fama de gigante en la postemporada.

El Duque festeja, tras ponchar a
Johnny Damon con las bases llenas

Se jugaba la parte baja de sexto inning del tercer partido de la Serie Divisional de la Liga Americana.

Los Medias Blancas tenian ya dos triunfos en los dos primeros desafios como locales en el US Cellular de la ciudad de Chicago.

Boston perdía en su terreno 2-4 pero una reacción ofensiva en la que influyó un jonrón de Many ramírez abriendo entrada hizo que Ozzie Guillén le aplicara la grua a Freddy García.

A su resacate vino Damaso Marte, que solo complicó aun más la situación para los Medias Blancas, al permitir un hit y otorgar dos bases por bolas, congestionando así las almohadillas.

Los más de 35 mil aficionados que apoyaban a Boston dieron riendas sueltas a su euforia. Parecía el momento oportuno para darle un viraje al choque y al playoff. Guillen apeló entonces al lanzador cubano para tratar de frenar una ofensiva considerada por la mayoría como la mejor del momento en las Mayores. El Duque en lo que para muchos fue clasificado como una clase maestra de pitcheo, inteligencia y valor, obligó al emergente Jason Varitek y a Tony Graffanino a elevar al cuadro. Todavía le quedaba un gran escollo, Johnny Damon, primer bate de los locales que había promediado 316 en 148 desafios de la temporada regular, pero el caribeño lo ponchó con un swing medio arrepentido para poner fin al episodio.

¡Te lo dije!“, le gritaba un eufórico Hernández a Kenny Williams, el gerente de la franquicia. Williams no estaba para darle la contraria. “No hay palabras que puedan describir lo que ha hecho“, declaró el ejecutivo. “Los coaches lo apoyaron mucho y él tenía la obligación de convencer. Pero fui yo quien lo contrató… revisen sus apuntes y se darán cuenta del motivo“.

“El Duque” añadió otra página fenomenal – escrita con magistrales lanzamientos y agallas – al salir al rescate de Chicago y encaminarlos a su primera victoria en una serie de postemporada desde 1917. Otra vez los instintos de Guillén, el mánager venezolano de los Medias Blancas, dieron resultados. Hernández sacó los tres outs más importantes de su carrera, cuando Chicago derrotó 5-3 a los Medias Rojas de Boston, barriendo en tres juegos a los campeones de la Serie Mundial del 2004.

” ..uno nunca se acostumbra..”

Las palabras de Paul Konerko, estelar primera base del Chicago, ejemplifican la hazaña realizada por el Duque en el partido: “Es probablemente el lanzador con más corazón que jamás haya visto. Fue la nota de la noche para mí“, señaló Konerko, quien agregó: “con bases llenas, sin outs y en contra de la mejor ofensiva de las Grandes Ligas, logró salir airoso“.

Fumándose un cigarro en el vestuario de los Medias Blancas, Hernández optó por la humildad. “He disfrutado de grandes momentos. Yo pondría esto en el mismo nivel que el resto“, aseguró. “Uno nunca se acostumbra. la gente piensa que porque una vez lo hiciste en el pasado, se puede repetir todo el tiempo… La cosa más importante es tener un poco de suerte“, finalizó el derecho cubano.

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Historia: Debut del Duque en las Mayores

14 04 2008

3 de Junio, 1998. 7:17 p.m. Estadio de los Yankees. El ha estado en el monticulo cientos de veces, frente a audiencias mayores, en el Estadio Latinoamericano, en Barcelona en los Juegos Olimpicos de 1992, por diez años con Industriales, aun en este estadio en sus sueños, desde que el puede recordar.

Esto no es nada. “Puedes lanzar bien o puedes lanzar mal pero no vas a la carcel por lanzar mal, solo la vida sigue igual” se dice asi mismo, mientras calienta en el bullpen de los Yankees detras del jardin izquierdo. “Ya sea que le peguen a la pelota o los ponchas, pero por esto nadie se muere.

El Duque Debut en Las Mayores

En unos momentos El Duque lanzará su primera pelota en ligas mayores como un strike, y continuará lanzando por siete entradas, permitiendo solo una carrera con cuatro imparables, ponchando a siete, llevándose la victoria, retirándose con aplausos del público que se pone de pie, llegando a ser el favorito de una ciudad que nunca había visitado hasta entonces y que ahora tiene que llamarla “casa”.

Pero ahora, antes que tire su último lanzamiento de calentamiento, mira rapidamente a su alrededor, sus compatriotas aficionados llenando las graderias frente a las placas de bronce atrás de el, las placas de Babe Ruth, Lou Gehrig, Mickey Mantle, y repentinamente sin saber si son lágrimas de tristeza o alegría, El Duque Hernández comienza a llorar.

Seccion extraida de Gear Sept/Oct 1998

Ficha del Juego – Devil Rays vs. Yankees
Día: 3 de junio del 1998
Estadio: Yankee Stadium
Concurrencia: 27,291

Anotación por entradas
Equipos 1 2 3 4 5 6 7 8 9 C H E
Devil Rays 0 0 0 1 0 0 0 0 0 1 5 0
Yankees 0 0 0 5 0 2 0 0 X 7 8 0

G: O Hernandez (1-0), P: T Saunders (1-6)

Actuación del Duque
vs. Devil Rays IP H C CL BB KO HR PCL
Hernández, O 7.0 5 1 1 2 7 1 1.29





Recuerdos de un aficionado

28 03 2008
Por DM

28 de Marzo del 2008

Cuando asistí una noche del año 1987 al estadio Latinoamericano en compañía de unos amigos para presenciar uno de esos memorables duelos que protagonizaban Industriales y el poderoso conjunto pinareño de Vegueros no imaginé que aquel muchacho que entró de relevo con bases llenas y soportó un enorme jonrón del formidable Luis Giraldo Casanova se convertiría en uno de los grandes lanzadores que ha dado el beisbol cubano.

El Duque En La Habana
Hablar de Orlando El Duque Hernández es fácil pero a la vez difícil, catalogado por el propio Casanova como el único lanzador de su tiempo que pensaba. El Duque tuvo que sortear muchos obstáculos para integrar la selección nacional a donde llegó para formar parte de aquel grupo de grandes jugadores que lograron memorables triunfos para Cuba como fue el Mundial de Parma, curiosamente donde debutó internacionalmente.

En la mayor de las Antillas El Duque Hernández tuvo el privilegio de lanzar por la novena que más brillo a dado en la historia de las Series Nacionales, Industriales, conjunto que ha logrado la mayor cantidad de títulos domésticos y contra el que siempre se juega a morir.

Cuando por circunstancias que da la vida, El Duque tuvo que abandonar Cuba, muchos pensaron que había llegado su final, pero otra vez se equivocaron como me ocurrió a mí aquella fatídica noche del 87.

El gran pitcher de los Industriales y del equipo Cuba firmó con los Yanques de Nueva York, el equipo que más Series Mundiales ha ganado y con el que todo el mundo quiere jugar y también vencer

Ardua tarea la que le tocó y de la que salió una vez más victorioso, pues con los Mulos de Manhattan, logró tres anillos de campeón y el reconocimiento necesario para recalar en los Medias Blancas de Chicago que con sus servicios lograron un triunfo que le fue esquivo durante ochenta y siete años. En la actualidad los fanáticos del buen béisbol siguen disfrutando de su arte de lanzar en los Mets de Nueva York donde una vez más pondrá bien en alto la calidad de la pelota cubana.

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